Food

95 views

Atienza RAZONABILIDAD

Atienza RAZONABILIDAD
of 12
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Share
Tags
Transcript
    *   Este trabajo constituye una primera aproximación a un tema del que espero poder ocuparme conintensidad en los próximos meses. Soy plenamente consciente de sus muchas insuficiencias y lo publicocon la intención de recibir críticas y sugerencias de cara a su desarrollo. Agradezco ya desde ahoralas observaciones que me han formulado Jesús Ezquerro, Isabel Espejo y Ernesto Garzón Valdés y quesin duda han contribuido a que mi aproximación al tema de lo razonable en el Derecho sea más«razonable» de lo que de otra manera hubiera sido.Manuel Atienza189 PARA UNA RAZONABLE DEFINICIÓNDE «RAZONABLE»   * 1. El concepto de «razonabilidad» o de «razonable» (y de «irrazonabilidad» o«irrazonable») es de una importancia fundamental en la práctica y en la teoríade la argumentación jurídica. La idea de lo razonable en el Derecho aparecea veces como una noción de carácter general, aplicable a cualquier argumentación jurídica, pero a veces también como una noción específica,como un concepto que cobra importancia en cierto tipo de argumentaciones. Un ejemplo deeste último uso lo proporciona el art. 14 de la Constitución española («los españoles soniguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento,raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social»),en cuanto que el mismo plantea un problema de interpretación (sobre qué haya que entender  por «igualdad» y por «discriminación») que el Tribunal constitucional (siguiendo, por otrolado, la pauta establecida por el Tribunal europeo de derechos humanos, la Corte supremaestadounidense o el Tribunal constitucional alemán) trata de resolver apelando al conceptode «razonabilidad»: la doctrina, reiterada en numerosos fallos, del tribunal español es queexiste discriminación cuando se produce una distinción de trato que carece de una«justificación objetiva y razonable» [cfr., por ejemplo, E. Alonso García, 1983]. Por lodemás, este mismo concepto de razonabilidad o de razonable (en cuanto conceptoespecífico) es designado muchas veces con otras expresiones como «buen padre de familia»,«diligencia debida», «trato equitativo», etc. Generalizando más, podría decirse que la nociónde razonabilidad es un componente común de lo que suele llamarse «conceptos jurídicosindeterminados»; estos conceptos vendrían a ser el resultado de la aplicación, a camposdistintos, de un mismo concepto básico, el de razonabilidad. La afirmación de que lorazonable en el Derecho es una noción de contenido variable [Perelman, 1984] o un valor función [MacCormick, 1984] debe entenderse, pues, tanto en un  190Manuel Atienza sentido histórico o social (lo que haya que considerar como razonable depende decircunstancias temporales y espaciales) como en un sentido lógico (qué haya que entender  por razonable en cada caso depende -está en función- del campo a que se aplique la noción).La importancia práctica del concepto de razonabilidad explica que el mismo ocupeun lugar central en diversas teorías de la argumentación jurídica. Como ejemplos puedencitarse las obras de Luis Recaséns Siches, Chaim Perelman, Neil MacCormick o AulisAarnio. Recaséns Siches, por ejemplo, planteó ya desde los años 50 [cfr. Recaséns Siches,1956 y 1971] la insuficiencia o inadecuación de la lógica tradicional, de la lógicafísico-matemática o de lo «racional» para tratar con problemas prácticos como el de lainterpretación del Derecho. En su opinión, «la lógica formal (...) no agota ni remotamente latotalidad del logos, de la Razón, sino que es tan sólo una provincia o un sector (...). Apartede la lógica de lo racional  , aparte de la lógica formal de la inferencia, hay otras regiones que pertenecen igualmente al logos, pero que son de índole muy diversa de aquella lógica de loracional en sentido estricto. Entre esas otras zonas o regiones (...), figura el ámbito del logosde los problemas humanos de conducta práctica, al que yo he llamado logos de lorazonable ». [Recaséns Siches, 1971, p. 519]. El hecho de que en los problemas jurídicos,en particular, en los problemas de interpretación, no pueda utilizarse la lógica formal noimplicaría, pues, «una fuga de la lógica» [Ibídem, p. 522], sino la utilización de una lógicadistinta: la lógica de lo humano o de lo razonable, que es una lógica material, una lógica delos contenidos. Me parece, sin embargo, que el concepto de lo «razonable» (o del «logos delo razonable») no llega a tener, en la obra de Recaséns Siches, un grado elevado deelaboración teórica. La caracterización que ofrece del mismo gira en torno a una serie deafirmaciones de carácter sumamente vago, como las siguientes: el logos de lo razonable «está limitado , está condicionado  y está influido  por la realidad concreta del mundo en queopera»; «está impregnado de valoraciones »; «tales valoraciones son concretas »; «lasvaloraciones constituyen la base o apoyo para la formulación de  propósitos »; «laformulación de propósitos o establecimiento de finalidades no sólo se apoya sobrevaloraciones sino que además está condicionado por las  posibilidades  que depare la realidadhumana social concreta»; «el logos de lo humano está regido por razones de congruencia  o adecuación » entre «la realidad social y los valores», entre «los valores y los fines», etc.; y«está orientado por las enseñanzas sacadas de la experiencia vital e histórica, esto es,individual y social» [Ibídem, pp. 525-6].En la teoría de la argumentación o nueva retórica de Perelman, la noción derazonable (contrapuesta también aquí a la de racional) juega igualmente un papel central. Loirrazonable representa para Perelman el límite negativo de cualquier argumentación jurídicay, en general, de cualquier argumentación práctica. Se trata de una noción variable históricay socialmente y que además remite a una pluralidad de soluciones posibles; dicho de otramanera, una decisión jurídica no puede (no debe) nunca ser irrazonable, pero dos o másdecisiones jurídicas pueden   Para una razonable definición de «razonable» 191 ser, todas ellas, razonables. Ahora bien, el que se trate de una noción variable no implica quesea también una noción confusa. No lo sería porque, para Perelman, lo razonable tiene unlímite que viene marcado por el auditorio; esta última noción, como es sabido, es central ensu concepción de la argumentación [cfr., sobre todo, Perelman-Olbrecht Tyteca, 1970]. «Esirrazonable -afirma Perelman- lo que es inadmisible en una comunidad en un momento dado»[Perelman, 1984, p. 15]. «Mientras que, en el Derecho, las ideas de razón y de racionalidadhan estado unidas, por una parte, a un modelo divino y, por otra parte, a la lógica y a latécnica eficaz, las de razonable y su opuesta, lo irrazonable, están ligadas a las reaccionesdel medio social y a su evolución. Mientras que las nociones de «razón» y de «racionalidad»se vinculan a criterios bien conocidos de la tradición filosófica, como las ideas de verdad,de coherencia y de eficacia, lo razonable y lo irrazonable están ligados a un margen deapreciación admisible y a lo que, excediendo de los límites permitidos, parece socialmenteinaceptable» [Ibídem, p. 19]. Como lo ha indicado Aarnio [cfr. Aarnio, 1987, 1, p. 222], elconcepto de auditorio (de acuerdo del auditorio) que marca el límite de lo aceptable o delo razonable, adolece, en la obra de Perelman, de una cierta ambigüedad pues, por un lado,se configura como un acuerdo o un consenso ideal y, por otro lado, parece estar ligado ahechos contingentes de carácter social y cultural. Otra dificultad del concepto me parece queestriba en su escasa potencialidad crítica, desde el momento en que Perelman presupone que,ante un mismo caso, pueden tomarse diversas decisiones que (si respetan ciertos límites, que parecen configurarse de manera bastante clara) habría que considerar como aceptables y, por tanto, como igualmente justificables.En los apartados que siguen de este trabajo me propongo presentar (de manera provisional y esquemática) un análisis del concepto de razonable que se inspira, sobre todo,en trabajos de MacCormick [1984] y de Aarnio [1987,1 y 1987,2]. Entre ambos autores hayun acuerdo de fondo en cuanto a qué haya de entenderse por razonable, pero me parece quecabría afirmar que mientras que MacCormick enfatiza la necesidad de buscar un equilibrioentre exigencias contrapuestas, Aarnio se centra sobre todo en la necesidad de que ladecisión logre aceptabilidad o consenso. De todas formas, ambas exigencias están ligadasentre sí, hasta el punto de que mostrar de qué manera lo están constituye, en mi opinión, unode los puntos centrales que debe resolver un concepto adecuado de lo razonable. El otro punto consiste en elaborar una noción que pueda verse como una reconstrucción de lorazonable tal y como se utiliza en la práctica de la argumentación jurídica pero que, almismo tiempo, tenga una cierta potencialidad crítica, esto es, pueda utilizarse como uncriterio, o un esquema de criterio, que ayude a justificar por qué una determinadainterpretación o decisión es preferible (está más justificada) que otra.2. Para entender qué pueda significar en contextos jurídicos una frase como «X esrazonable» hay que empezar por mostrar cuáles son los posibles sujetos de la misma, esdecir, de qué entidades puede predicarse  192Manuel Atienza el carácter de razonable. En principio parecen existir tres posibilidades, en cuanto que X podría representar: 1) un enunciado jurídico, como una norma, un principio, una definición...o alguna combinación de enunciados de estos tipos; 2) un agente jurídico (un individuo o ungrupo), como un legislador, un juez, un tribunal, un funcionario, un abogado, un juristateórico, etc.; 3) un acto consistente en establecer, interpretar o aplicar enunciados jurídicos.Aquí me ocuparé de los actos consistentes en interpretar y aplicar enunciados jurídicos acasos, a los que denominaré decisiones jurídicas, pues el resultado de dicha actividadconsiste en proponer o establecer decisiones. Tales decisiones adoptan, por otro lado, laforma de enunciados lingüísticos, lo que permite distinguir dos tipos de enunciados jurídicos(o, quizás mejor, dos funciones distintas de los enunciados jurídicos): 1) los que se utilizan para decidir casos, y 2) los que son el resultado de la decisión de casos. La definición de«decisión jurídica razonable» que propondré en el próximo apartado puede entenderse quelo es también de este segundo tipo de enunciados jurídicos, pero no de los del primer tipo;es decir, excluyo del campo de la definición las decisiones que consisten en establecer enunciados jurídicos con el propósito de que sean utilizados en el futuro para decidir casos(o, si se quiere precisar más, se excluyen en la medida en que puedan cumplir esta función, pues es posible que un mismo enunciado o conjunto de enunciados jurídicos -por ejemplo,una sentencia- cumplan ambas funciones). Obviamente, las decisiones jurídicas (razonableso irrazonables) son adoptadas por agentes jurídicos, pero esto no quiere decir tampoco queesta última noción pueda reducirse a la primera. O, para ser más exactos, si por «agente jurídico» se entiende el órgano que ha adoptado una determinada decisión, entonces sí quecabría decir que un agente jurídico es razonable si y en la medida en que adopta decisiones jurídicas razonables. Pero por «agente jurídico» cabría también entender el conjunto o lacomunidad de individuos o instituciones que adoptan (real o hipotéticamente) decisiones jurídicas, en cuyo caso, la noción de «agente jurídico razonable» (o, quizás mejor, agenteracional) no podría derivarse de la de «decisión jurídica razonable», sino que más bien estasegunda presupone la primera.Otra puntualización a establecer es que se puede hablar de «decisiones jurídicasrazonables» en dos sentidos distintos. En un sentido estricto, la razonabilidad puede predicarse únicamente de cierto tipo de decisiones jurídicas: las que no podrían (nodeberían) adoptarse siguiendo criterios estrictamente racionales; cuáles sean esos criteriosse indicará en el apartado 3. 1. En un sentido amplio, puede decirse que todas las decisiones jurídicas deben ser razonables. Es decir, la razonabilidad operaría como un límite o criteriogeneral que afectaría tanto a las decisiones propiamente razonables como a las estrictamenteracionales. Podríamos entonces clasifiicar las decisiones jurídicas en tres grupos: 1) lasrazonables pero no estrictamente racionales; 2) las razonables y estrictamente racionales; 3)las no razonables (sean o no estrictamente racionales). Las que aquí interesa considerar  básicamente son las del primer grupo, esto es, las decisiones jurídicas razonables en sentidoestricto, pero, naturalmente, ello implica tomar en consideración también a las del tercer    Para una razonable definición de «razonable» 193 grupo, en cuanto que difícilmente podría aclararse la noción de razonable con independenciade la de irrazonable.Empleo, en fin, la expresión «estrictamente racional» en lugar de «racional» (asecas), para evitar contraponer lo razonable a lo racional, lo que obligaría a su vez aconsiderar a lo razonable como no racional o como irracional. La idea de que parto es quelo razonable también es racional (tomada esta expresión en un sentido amplio), aunque loracional pueda no ser razonable: todo lo razonable es racional, pero no todo lo racional esrazonable.3.Una decisión jurídica es razonable en sentido estricto si y sólo si: 1) se toma ensituaciones en que no sería aceptable, o no se podría, adoptar una decisión estrictamenteracional; 2) logra un equilibrio entre exigencias contrapuestas, pero que necesariamente hayque considerar en la decisión; y 3) es aceptable por la comunidad. Trataré a continuaciónde aclarar el sentido de los tres requisitos.3. 1. La noción de inaceptabilidad que aparece en el primer requisito es relativa ala de consenso o acuerdo de la comunidad; de ello me ocuparé con algún detalle en el punto3.3. Por el momento, me parece interesante señalar ya que mientras que lo razonable apuntaa un resultado (que es lo que debe resultar aceptable), la racionalidad estricta es más bienuna cuestión procedimental; de ahí que la adopción de decisiones jurídicas siguiendocriterios de estricta racionalidad pueda, en ocasiones, producir resultados inaceptables.Cabría distinguir, quizás, dos tipos distintos de decisiones inaceptables. El primero se define por la existencia de una contradicción entre los resultados que produciría la adopción de ladecisión y los objetivos o metas que pretende perseguir el propio sistema jurídico. Laadopción en tal caso de una decisión estrictamente racional significaría comportarse de unamanera puramente ritualista. En el segundo tipo de decisiones inaceptables, la contradicciónse produce entre los resultados de la decisión y valores o fines sociales no contempladosen el sistema jurídico o, directamente, contradictorios con los que incorpora el sistema jurídico. Es obvio que determinar cuándo una decisión lleva a resultados inaceptables plantea más problemas en este segundo caso que en el primero.Una decisión jurídica es estrictamente racional si y sólo si: 1) Respeta las reglas dela lógica deductiva (lo que Aarnio [1987, 1 y 1987, 2] llama «Racionalidad L»). Por «lógicadeductiva» hay que entender aquí la lógica clásica de predicados de primer orden. Estalógica contiene reglas que tienen poco que ver con las formas naturales de razonar, pero ellono pone en peligro el requisito en cuestión que enuncia sólo una condición necesaria perono suficiente: para tomar una decisión estrictamente racional hay que no incumplir una reglade la lógica, pero se pueden cumplir todas las reglas de la lógica y tomar decisiones noestrictamente racionales y, desde luego, no razonables. 2) Respeta los principios de laracionalidad práctica (lo que Aarnio [1987, 1 y 1987, 2], inspirándose esencialmente enAlexy [cfr. Alexy, 1978], llama «Racionalidad D»), a saber, los principios de: consistencia,eficiencia, coherencia, generalización y sinceridad; 3) Se adopta sin eludir la utilización dealguna
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks