Confronting History and Modernity in Mexican Narrative by Elisabeth Guerrero

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   Revista Iberoamericana , Vol. LXVIII, Núm. 240, Julio-Septiembre 2012, 697-734 L ISA  V OIGT . Writing Captivity in the Early Modern Atlantic. Circulation of Knowledge and Authority in the Iberian and English Imperial Worlds . Chapel Hill: U of North Carolina P, 2009.En este libro Lisa Voigt estudia el tema del cautiverio desde la perspectiva transatlántica y hemisférica durante la modernidad temprana. En el primer capítulo analiza relatos de cautivos en las obras de Hans Staden, Diego de Haedo, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Miguel de Cervantes, João Carvalho Mascarenhas, y el Inca Garcilaso de la Vega. Este capítulo enmarca el libro y sirve de ejemplo del modelo de lectura adoptado por Voigt que combina el análisis de textos de autores europeos y criollos en escenarios tan diversos como África del Norte, Turquía, Brasil, la Florida y Perú. Voigt emplea un modelo intercultural que permite comparar, de manera novedosa, textos escritos en lenguas diferentes, poniendo de manifiesto las complejas relaciones entre las distintas tradiciones culturales hispánicas, portuguesas y británicas. En el segundo capítulo estudia  La Florida  del Inca Garcilaso de la Vega y su conexión con otros textos como el poema épico  Mexicana  de Gabriel Lobo Lasso de la Vega, el Quijote de Miguel de Cervantes y las  Memorias  de Hernando de Escalante Fontaneda que exponen las técnicas del diálogo intercultural garcilasiano. En este capítulo llama la atención el sofisticado estudio intertextual entre la obra de Garcilaso y la del portugués Fidalgo d’Elvas,  Relaçam verdadeira … Basada en las estrechas relaciones que existen entre ambas narraciones, Voigt propone una interpretación entre cautiverio, escritura y exilio en  La Florida  que concentra la atención en la importancia de este modelo epistemológico en toda la obra del Inca Garcilaso. En el capítulo tercero ofrece una nueva interpretación del Cautiverio feliz y razón individual de las guerras dilatadas de Chile  de Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán que permite diferenciar el tratamiento del cautiverio en Pineda y en los otros autores criollos y europeos analizados en los capítulos anteriores. De acuerdo con Voigt, la diferencia en el caso de Pineda viene dada en su papel de mediador diferenciado entre las dos culturas. En el cuarto capítulo  698 R ESEÑAS  Revista Iberoamericana , Vol. LXXVIII, Núm. 240, Julio-Septiembre 2012, 697-734ISSN 0034-9631 (Impreso) ISSN 2154-4794 (Electrónico) J OSÉ  M ANUEL  G ONZÁLEZ  Á LVAREZ .  En los “bordes fluidos.” Formas híbridas y autoficción en la escritura de Ricardo Piglia . Alemania: Peter Lang, 2009.Este libro sobre la obra de Ricardo Piglia viene a testimoniar el afianzamiento que este escritor ha logrado, situándose incuestionablemente dentro de los grandes escritores argentinos e hispánicos del último tercio del siglo XX . Lo novedoso de este trabajo crítico es que aborda textos poco estudiados de Piglia como Formas breves, dedicándole   un pormenorizado estudio a los micro-textos que lo componen y transformándolo en un verdadero catálogo de las invariantes poéticas de la escritura pigliana. De particular interés son los análisis de “Encuentros en Saint Nazaire”, “Notas sobre Macedonio en un diario”, “Tesis sobre el cuento”, “Nuevas tesis sobre el cuento”, entre otros, en los que González Álvarez demuestra los mecanismos narrativos mediante los cuales Piglia bajo la apariencia del género ensayo en su expresión minimalista enmascara una ficción de naturaleza analítico-especulativa.  Bordes fluidos también se destaca porque traza la génesis creativa de la escritura pigliana, remontándose a la primera publicación de relatos bajo un título de resonancias cortazianas –  Jaulario (1967)– aparecido primero en La Habana, y luego el mismo examina el poema épico Caramuru  de José de Santa Rita Durão dedicado a la historia del navegante Diogo Álvares y sus amores con una indígena brasileña en el siglo 16 y la apropiación de este relato en el imaginario literario desde el siglo 18, acto que Voigt acertadamente incluye en el proceso de construcción del imperio portugués, por lo que esta ficción es además un proyecto cultural imperialista. En el capítulo quinto estudia textos ingleses de Richard Hakluyt, Principal navegations of the English Nation , Samuel Purchas,  Hakluytus Posthumus , Walter Rale igh, The Discoverie of the Large, Rich and Bewtiful Empyre of Guiana, para explicar las diferencias en la representación del cautiverio en la literatura inglesa en comparación con la hispánica y la luso-brasileña. En otro ejemplo de análisis detallado de los relatos de cautivos ingleses, Voigt inscribe estos textos como parte de la búsqueda de conocimiento en la competencia entre los imperios español, portugués e inglés durante la modernidad temprana. En este libro Voigt reclama una nueva interpretación de la literatura del cautiverio que trascienda los límites nacionales y de los campos de estudios de las disciplinas, un deseo que este libro ilustra con acierto, dedicación y rigor. Sin lugar a dudas estamos ante un libro renovador en los estudios transatlánticos y hemisféricos. Ojalá nuevos trabajos continúen esta línea de investigación comparada entre los imperios ibéricos y británico que nos ayudan a entender la naturaleza global del imperialismo. University of Minnesota  R AÚL  M ARRERO -F ENTE  699 R ESEÑAS  Revista Iberoamericana , Vol. LXXVIII, Núm. 240, Julio-Septiembre 2012, 697-734ISSN 0034-9631 (Impreso) ISSN 2154-4794 (Electrónico) año en Argentina, bajo otro título: –  La invasión.  González Álvarez apoyándose en Palimpsestos. La literatura en segundo grado de Gérard Genette (1982)   recorre la obra del argentino mostrando cómo y cuánto se corresponde con las teorizaciones del crítico francés sobre la ficción moderna (su noción de hipertexto, hipotexto, paratextos, etc.). Aunque ya conocidos y estudiados los rasgos de la escritura de Piglia, González Álvarez logra volver a subrayar el espacio literario que Piglia crea, mediado por el espesor de múltiples referencias de la literatura occidental y nacional, ya sean explícitas o implícitas. González Álvarez lo hace con una renovada elocuencia y rigor analítico revelando fuentes extranjeras y locales de donde Piglia abreva. A modo de ejemplo, válganos mencionar la deuda con la escritura fragmentaria de las  Iluminaciones de Walter Benjamin con las que las Formas breves se emparentan, así como con la idea benjaminiana de la cultura como un enorme corpus compartido a través de la lectura o el tributo a James Joyce y su Finnegans Wake que  La ciudad ausente contiene en su último capítulo cuando Piglia afirma la idea de la creación de un código lingüístico utópico y privado que contendría en potencia todas las variantes de escritura conocidas hasta el momento. Este código literario gira fundamentalmente en torno a la experimentación con las convenciones de los géneros, empujando sus límites y ensayando imbricaciones inusitadas. Hasta las entrevistas se convierten en un género susceptible de ficcionalización. La cita apócrifa o inventada es uno de los recursos privilegiados de su intertextualidad así como los paratextos en forma de prefacios simulados, falsos epílogos, pretendidas notas al margen; todos son recursos de una escritura que construye su ficción como un gran metatexto del que a su vez se nutre de sus propias y múltiples apropiaciones, haciendo que todos los textos contengan algo que se repite y transforma y de cada texto un fragmento de todos los textos. De este modo Piglia pone en duda no sólo la autonomía de cada texto sino la idea misma de la posibilidad de autonomía genérica. González Álvarez demuestra hasta qué punto Piglia experimenta con los géneros, haciéndolos confluir en un espacio de hibridación múltiple en los que unos se mezclan con los otros en un empeño obsesivo por revisar las fronteras genéricas. Otra noción que la poética pigliana desafía es la idea de autor y con ello el género autobiográfico, alejándose de la postura de Philip Lejeune respecto de la relación unívoca entre autor y yo autobiográfico, e inclinándose por una concepción más cercana a la sostenida por Paul de Man para quien la univocidad entre autor y yo autobiográfico se funda en la ilusión referencial. Lo que tenemos entonces es autoficción, es decir, ficción autobiográfica como la estrategia en que el autor utiliza recurriendo a los heterónimos –Emilio Renzi, el privilegiado, su alter ego–  , pero también Steve Ratliff tomado nada menos que de  El villorrio de William Faulker. Dentro de estos “bordes fluidos”, “Hotel Almagro” que abre Formas breves  es uno de esos casos en los que se entreteje la autoficción. Los capítulos en los que está dividido este estudio (seis), como su metodología de análisis reenvían unos capítulos a otros en un movimiento de autorreferencias cruzadas  700 R ESEÑAS  Revista Iberoamericana , Vol. LXXVIII, Núm. 240, Julio-Septiembre 2012, 697-734ISSN 0034-9631 (Impreso) ISSN 2154-4794 (Electrónico) comparable al de la propia escritura de Piglia que se describe. Tal vez aquí el libro se aproxima a una tesis o no se distancia lo suficiente de una tesis como para que manteniendo su rigor analítico sea a la vez más ligero en sus notaciones de secciones y en su estilo más ligero. Pero ¿cómo transmitir la complejidad de una escritura que siempre remite a sí misma, de un modo que sea exterior a la misma? Asimismo y como contrapeso al academicismo que permea su estilo, este estudio ofrece dos entrevistas que González Romero le hace a Piglia que completan y apoyan ciertas asunciones tales como la expectativa que Piglia ha creado entre los críticos sobre la alusión a un diario que vería la luz un día, dejando la intriga sembrada de si se trata de un libro imaginario como el supuesto  Diario de la Estancia de Macedonio Fernández en “Notas sobre Macedonio en un diario” o si como los anticipos de  Blanco nocturno que finalmente vieron la luz (su última novela), fueran a ser publicados en un futuro. La duda permanece y es otra de las estrategias de su autoficción. En suma, con este estudio González Álvarez emprende una rigurosa reflexión crítica apoyándose en una revisión exhaustiva de la bibliografía crítica y en un aparato conceptual centrado mayormente en el trabajo de metaficción de Genette, deteniéndose en aquellos textos de Piglia sobre los que la crítica no ha abundado, ofreciendo de este modo una perspectiva mucho más integral y comprensiva de la obra de este renombrado escritor argentino. University of British Columbia  R ITA  D E  G RANDIS Á LVARO  A NTONIO  B ERNAL . Percepciones e imágenes de Bogotá: Expresiones literarias urbanas.  Bogotá: Editorial Magisterio, 2010.Uno de los grandes méritos de Percepciones e imágenes de Bogotá , escrita por el investigador colombiano Álvaro Antonio Bernal, reside en la escogencia de las novelas y cuentos que sirven de eje a sus cuatro capítulos. Su elección asume la forma de una metáfora de la evolución social y económica de Bogotá desde la mirada adolescente e ingenua de la protagonista de Prohibido salir a la calle  (1998) al inicio de los años sesenta, hasta la descripción de una ciudad enorme sin tapujos sexuales, provista por Alonso Sánchez Baute en  Adiós a la maldita primavera (1992). Sin remedio  (2004) de Antonio Caballero y los cuentos Mario Mendoza, sirven de estadio intermedio entre los setenta, los ochenta y los noventa. Bogotá, en el recorrido de cuarenta años que la secuencia plantea, pasa de convertirse en una ciudad intermedia a una mega ciudad de más de ocho millones de habitantes en la que cohabitan la pobreza más ínfima con la riqueza desmedida y convive la modernidad occidental con la aldea tercermundista. El estudio, centrado en la representación de la ciudad dentro de la literatura, se asemeja por su tema a los realizados por Beatriz Sarlo o Laura Podolsky en referencia a Buenos  701 R ESEÑAS  Revista Iberoamericana , Vol. LXXVIII, Núm. 240, Julio-Septiembre 2012, 697-734ISSN 0034-9631 (Impreso) ISSN 2154-4794 (Electrónico) Aires, Arturo Gutiérrez en relación a Caracas –en la poesía–, y Armando Silva o Alejandra Jaramillo sobre Bogotá pero desde disciplinas distintas a los estudios literarios.Los capítulos ofrecen una mirada amplia a los textos escogidos en relación con el tema de la ciudad, aunque en algunos casos se desciende a discusiones tangenciales, como por ejemplo, si Sin remedio  puede ser considerada una obra canónica. A pesar de que Percepciones e imágenes de Bogotá  se esfuerza por buscar narrativas que sinteticen los momentos más significativos de la evolución de Bogotá como ciudad grande, el lector echa en falta un análisis detallado sobre el problema de la representación, tanto en referencia a la ciudad como espacio dentro de la literatura, como al espacio en general como constitutivo de la literatura. No se trata sólo de revisar lo dicho por los autores más conocidos, como lo pueden ser Edward Soja o Henri Lefebvre, sino de descender a cuestiones fundamentales, como el examen de las condiciones de transferencia del espacio real a una obra literaria. Por momentos, en especial en la introducción, pareciera que Bernal cree que el retrato que los escritores hacen de la ciudad corresponde más al de un documento histórico –como si la novela o el cuento copiara la ciudad de forma “textual”– que al de una obra de ficción. En los capítulos se confirma que su interés fundamental es analizar la manera en que los protagonistas viven, imaginan o construyen ese espacio, pero la confianza en la relación directa entre ciudad y ficción por momentos recorre, sin una problematización consistente, su estudio. No es tan fácil admitir, sin esperar algún tipo de réplica que, como lo afirma el autor, la literatura es un “espejo en el que se vierten las realidades, los sueños, las frustraciones y las aventuras de toda la humanidad”.Los textos a los que se refiere Percepciones e imágenes de Bogotá  son precisamente eso, percepciones e imágenes, es decir, representaciones y su propósito no es dar cuenta exacta de la configuración social o política de la ciudad. La discusión sobre la ciudad en la novela no se reduce a la extracción de rasgos y dinámicas sociológicas y urbanas para luego elaborar conclusiones de orden sociológico o urbano. El propósito de la ficción es crear un espacio nuevo y diverso, fundado en lo literario, hecho con fragmentos reales de la ciudad pero al que se imponen fragmentos de otras ciudades y espacios, muchos de ellos imaginados (o leídos). La Bogotá que retrata Consuelo Triviño es un espacio real, como real es la Bogotá donde vive su personaje, que se percibe como ya no propio, como si hubiera sido hurtado. La imagen de Bogotá que construye Antonio Caballero está hecha a partir de otras ciudades, reales por supuesto, pero también leídas. Caballero no habla de la Bogotá física: su Bogotá está construida con sus experiencias y lecturas de Bogotá pero también con las de París, Barcelona o Madrid, o para decirlo en otras palabras, su ciudad está fundada en el espacio de la bohemia moderna y construida por un artista bohemio que aspira a descubrir la ciudad leída en la ciudad real. La París de Baudelaire engendra a Baudelaire; la bohemia bogotana produce un poeta que pospone la escritura de su texto hasta constatar que le es imposible escribir. La imposición de un espacio imaginado sobre uno vivido o real produce un exceso de significación que
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